La automatización ahorra tiempo, pero también cuesta construirla y mantenerla. Antes de automatizar un proceso, respóndete tres preguntas.
1. ¿Es repetitivo y estable?
Si el proceso cambia cada semana, automatizarlo significa reprogramarlo cada semana. Automatiza lo que ya se hace igual siempre.
2. ¿Cuánto tiempo consume al mes?
Suma las horas. Si son 10 horas mensuales de copiar y pegar datos, la automatización se paga sola en pocos meses. Si son 20 minutos, quizá no.
3. ¿El error humano tiene costo?
A veces lo que justifica automatizar no es el tiempo, sino evitar el error: un dato mal copiado en una factura o un pedido.
Si las tres respuestas apuntan a que sí, ese proceso es un buen candidato.
